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INHOTIM, DE NUEVO EN GRAN ESCALA
Instituto inaugura nueve obras de artistas contemporáneos consagrados en los escenarios nacional e internacional

 

Obras de arte de gran escala que solo podrían ser construidas en un lugar como Inhotim, ubicado a 60 kilómetros de Belo Horizonte (MG), serán inauguradas a fines de septiembre e inicio de octubre próximos. Las nuevas obras son de los artistas Chris Burden, Doug Aitken, Edgard de Souza, Janet Cardiff & George Bures Miller, Jorge Macchi, Matthew Barney, Rivane Neuenschwander, Valeska Soares e Yayoi Kusama. El evento de inauguración fue denominado “Nueve Nuevos Destinos” y, según el director artístico del Instituto Inhotim y uno de los curadores de la institución, Jochen Volz, “la idea de destino es la propia síntesis de ese lugar. Después de todo, el Instituto Inhotim no es una institución simplemente de tránsito. Inhotim es siempre un destino”.

 

Muchos proyectos son desarrollados como site-specific, es decir, los artistas proyectan las obras apropiándose de las posibilidades ofrecidas por el lugar. “La obra pasa a ser concebida en una interacción entre el artista, el lugar, la institución y la posibilidad de realizarse, muchas veces, un sueño, como en la obra Piscina, del argentino Jorge Macchi, que de una acuarela bidimensional se transformó, en Inhotim, en una piscina tridimensional con desniveles que remiten a una agenda telefónica.


Con las nuevas obras, Inhotim amplía el concepto de lo que viene a ser un espacio expositivo. Habrá obras montadas arriba de una montaña, en un bosquecito cerrado, entre eucaliptos y atrás de un gran lago. Esa es una propuesta curatorial innovadora y que resulta de años de trabajo de un gran equipo con los artistas.


Para la directora ejecutiva del Instituto, Ana Lúcia Gazzola, las inauguraciones consolidan la singularidad de Inhotim como un espacio de arte contemporáneo diferenciado de prácticamente todos los otros museos del mundo. Ella agrega, sin embargo, que “la expansión del acervo ensancha también las fronteras de Inhotim, ya que salen deliberadamente de las áreas tratadas con paisajismo hacia espacios más o menos agrestes. El artista puede crear en Inhotim su utopía artística”.


“Nosotros recorremos el terreno con el artista siempre buscando el lugar adecuado”, cuenta Jochen Volz. Ese caminar conjunto viabiliza muchas veces lo que en el sentido común sería inimaginable. Después de todo, ¿en qué museo del mundo o norte-americano Doug Aitken podría encontrar una montaña para realizar su Sonic Pavilion (2009)? En pleno bosque de Inhotim, un sendero lleva al visitante a una construcción monumental y allá adentro un agujero de 200 metros de profundidad permite que se escuche el sonido de la tierra.


Además de la singularidad geográfica, los artistas también lidian con un concepto de temporalidad indefinida. Algunos proyectos demoran años para ser concluidos, como el De Lama Lámina (2004-2009), del norte-americano Matthew Barney, iniciado en 2004. En Inhotim el artista no tiene una agenda completa. Matthew Barney tenía desde el comienzo una visión clara del proyecto. El resultado de cinco años de trabajo emociona.


El trabajo que demandó menos tiempo para ser instalado fue la obra The Murder of Crows (2008), de Janet Cardiff & George Bures Miller. Inspirado en el grabado de Goya, El Sueño de la Razón Produce Monstruos, ese trabajo fue presentado el año pasado en la bienal de Sydney (Australia) y visto allí por la curaduría de la institución. Mientras que en Sydney se presentó en un gran galpón marítimo, para la presentación en Inhotim se construyó un galpón con las medidas exactas para el montaje.   

 

¿Sería posible visualizar algo en común entre las nueve nuevas obras? Jochen Volz identifica como un primer hilo común precisamente la  relación que cada obra establece con la institución y viceversa. Además de eso, resalta la cuestión generacional, ya que Matthew Barney, Doug Aitken, Rivane Neuenschwander y Jorge Macchi forman parte de una misma generación y que fue bastante emblemática en la formación de los curadores de Inhotim. “Estamos inaugurando las nueve obras juntas, pero cada una de ellas tiene una identidad muy propia. Cada una habla de sí misma”, garante Volz. 

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